7 de mayo de 2009

Desde retaguardia

Me pregunto de qué sirve explicar qué es poesía si aquí ya no hay pupila azul que valga, si recitar versos consagrados es lo mismo que predicar en un desierto por el que transitan, muy de vez en cuando, tan sólo unos extraviados ateos.
A quién susurrarle mi táctica es mirarte cuando yacéis inertes en vuestros hogares, meciéndoos al compás de los grandes titulares, al ritmo de la falsa alarma de pandemias y terroristas, de los detalles macabros del suceso del día, la basura rutinaria de la prensa amarilla, el insulto fácil de la semana política.
Como derribamos de su vuelo a las moscas, aleatoriamente, los cadáveres exquisitos de los poetas se desploman, y descansan en algún lugar donde habita el olvido, entre tanto excremento informativo cotidiano, tanta indiferencia de mirada despectiva, tanto IBEX 35.
No hay espacio para explicar porqué pueden escribirse los versos más tristes esta noche y no otra, porque ésta, precisamente, hay fútbol -igual que ayer y anteayer, igual que mañana y pasado- porque se paga mejor la carne de una negra que dice ser artista que la vida de cien desdichados que se han dedicado a divulgar, mejorar o matar la poesía.
Y para los que escribir un poema es como un orgasmo, reserváis el desprecio terrible de vuestro insulto: bohemio, soñador, intelectual, cultivado. Reducido todo a una simple pose que se agota tres pasos más allá de la labia pendenciera, del codo en la barra, del beso a la quinceañera. Lo que más duele no es la ignorancia, sino la sonrisa socarrona del imbécil que se lame resabido.
Mas en esta guerra los que somos pocos no nos rendimos y recuperamos el aliento en las trincheras que otros cavaron, en las barricadas que los que en la vanguardia avanzan nos construyen, y a lo lejos retumban unas voces: mientras la ciencia a descubrir no alcance/las fuentes de la vida/y en el mar o en el cielo haya un abismo/que al cálculo resista/mientras la humanidad siempre avanzando/no sepa a dó camina/mientras haya un misterio para el hombre/¡habrá poesía!

...

2 comentarios:

Alberto Pequeño Salgueiro dijo...

Ya hablaremos tú y yo sobre poetas y poesía en decadencia y sobre el gran futuro que yo creo que tienen las letras rimadas. Un saludo.

Andrés Glez. Déniz dijo...

Podría ser un buen manifiesto, aunque por no creer, ni siquiera creo en ellos.