10 de diciembre de 2008

Los ratones

Detrás de mi armario vive desde hace años una pareja de ratones.
Verlos en su rutina podría llevar a pensar que se trata de dos aburridos compañeros de piso, pero lo cierto es que antaño fueron el uno para el otro. Ahora, sin embargo, apenas se tocan y ella ya no enrosca su cola alrededor de él; tampoco se besan, porque sus labios parecen haber perdido el sentido; y lo que iba a ser una bonita madriguera, no es más que conglomerado de madera apilado entre la mugre, sin orden y sin juicio.
Cuando se acuestan, alguno de los dos siempre da la espalda al otro. Eso si no se llevan algún enfado que otro bajo las sábanas; entonces, la fina capa de pelo que recubre su cuerpo se encrespa y eriza hasta convertirse en una maraña de puas amenazadoras que mantienen al otro en su parte de la cama.
Las noches cálidas, aquellas en las que frotando sus patas el uno con el otro saltaban chispas, han desaparecido, no son más que recuerdos del pasado o la consciencia de un presente frustrante.
Les oigo salir, todos los días, de su refugio malhumorados, entre blasfemias y gruñidos se despiden para correr después a un lugar seguro dentro de sí mismos, aunque lo suficientemente alejado como para que el otro no pueda encontrarlo.
La gente normal no los entiende ¿por qué no abandonan la madriguera? ¿por qué no parten, por separado, a buscar un nuevo mundo mejor que el que parece haberles tocado?
Mas algunos, los menos, les miran y saben la respuesta: son ratones, nadie espera que se comporten como humanos.
Espiándoles desde un agujero, estos dos ratones pueden parecer aburridos compañeros de piso, pero juro que una vez alguno de los dos pensó que estaban destinados.
...

5 comentarios:

Alberto Pequeño Salgueiro dijo...

Hablando de ratones, te recomiendo que te leas "Firmin".

Saludos Martorelle

Las bujías y el dolor dijo...

Ostia Compadre que grande eres!!!!
No sabes cuanto me alegro de que seas tan humano.

Anónimo dijo...

Desde la madriguera quizá las cosas no sean tan fáciles como se ven desde el agujero.. puede que los ratones hayan hecho de su rutina su vida y que la decisión de salir de ella a recorrer nuevos mundos y acabar, quizá, en otra madriguera les dé pánico. Puede que al acostarse y darse la espalda el uno al otro, sueñen con ello, y finalmente sea sólo eso, un sueño, porque una vez lo intentaron y salió mal, y es más fácil, más seguro, soñar y seguir, que seguir y perder.. con un sueño roto ya es suficiente.. quizá estos ratones se parezcan más a los humanos de lo que aparentan...

El autor dijo...

Querido/a anónimo/a:

Nada es sencillo cuando se trata de hacer cosas y no de mirarlas por un agujero. El ratón que tiene miedo del futuro, el ratón que se conforma con ser feliz en sueños, el ratón que se rinde a lo cómodo, el ratón que condiciona sus pasos mirando con rencor al pasado... es un cobarde y, por tanto, es más ratón que humano (si es que crees, querido/a anónimo/a, que todavía quedan valientes entre los humanos).

Anónimo dijo...

Querido autor
Por supuesto que quedan valientes entre los humanos, claro que sí! en ningún momento lo niego, pero también es cierto que el concepto cobardía existe, y no se creó para decribir a los ratones, existe porque los humanos también lo son. Es más, el ser humano puede ser valiente y cobarde al tiempo, dependiendo del momento y situación. Por ello creo que el que el raton que es cobarde, que lo es y no lo niego, quede por ello más alejado del género humano.