13 de octubre de 2008

El Partido Popular Reconstituido

Lo mejor de la actual crisis que nos ha tocado vivir no es comprobar que en los bares de nuestras ciudades llevan tiempo escondidos avezados analistas políticos o que los más de seiscientos asesores políticos de Moncloa bien podrían ser del gremio del taxi, ni siquiera el poder introducir en una conversación aquello de por fin el modelo capitalista neoconservador ha caído.
No, lo más bonito de todo este nuevo crack económico y financiero, opina el que uno en este humilde espacio firma, es llegar a la conclusión de que podemos vivir en el mundo tal y como lo conocemos, tal y como lo hemos inventado, pero que si le damos la vuelta y lo ponemos completamente del revés, seguimos tirando como si la cosa no fuera con nosotros.
A modo de ejemplo sirvan los feroces ultraliberales que capitanean las entidades bancarias o ese enorme tiburón blanco que se llama Fondo Monetario Internacional: hasta hace unos meses no había quien les pusiera regulaciones de por medio sin que pusieran el grito en el cielo apelando a la libertad de mercado y ahora casi provocan lástima cuando suplican dinero de papá Estado.
Qué decir de nuestro Gobierno de izquierdas -si es que el socialismo hoy por hoy sigue siendo esa mano del sistema- ese al que temían los altos empresarios nacionales por su voluntad última de quitarles el dinero a los ricos y dárselos a los pobres. Qué diría Pablo Iglesias si viera al PSOE que fundó interviniendo en el sistema financiero no para nacionalizarlo, sino para salvarlo.
Pero el mejor de todos ellos es, sin lugar a dudas, el pobre Mariano Rajoy. El hombre que nunca quiso asistir al desfile militar de la Fiesta Nacional, pero que el año pasado pasaba lista para poder completar su registro de españoles de bien, potestad única de su aguerrido Partido Popular y de aquella niña que sólo él tenía en cuenta.
Rajoy, el mismo que hace menos de dos años se codeaba con los grandes empresarios, el que proponía una rebaja del IRPF que beneficiaba a los que más tenían, el que estuvo en un gobierno que permitió los desmanes urbanísticos gracias a la Ley del Suelo, se ha pasado al marxismo-leninismo y parece que no hay vuelta atrás.
El nuevo PP, formado por políticos profesionales que nada quieren saber de los principios del padre al que mataron, bien podría rivalizar en votos con la agotada Izquierda Unida. La nueva centro-derecha de Mariano ni es centro ni es derecha y clama a los cuatro vientos su nuevo ideario de quita y pon.
A la mierda con los banqueros y altos empresarios, que el dinero que les dan a ellos acabe en manos del populacho, gritan desde la calle Génova, donde han cambiado la fotografía de Aznar -aquella anomalía- por la de Bakunin y las camisas de color rosa por camisetas de tirantes con la cara de El Ché.
Mariano está preocupado ahora por los problemas reales de los españoles (sic) por el precio del pan y del café, porque a él sí que le dieron un cursillo relámpago en precios populares antes de soltarle ante la masa, por la hipoteca del común de los mortales e incluso por el precio de los colegios privados que tanto le gustan a la acechante Esperanza Aguirre.
El líder del PP dice que lo que mola ahora es la pequeña y mediana empresa, como si más de la mitad de los españoles trabajarán en el taller de coches de papá, y está harto de que ese sucio capitalista que es Zapatero reparta el dinero de los contribuyentes entre sus "amiguetes" de las entidades financieras.
Sólo un hombre no sonríe ante el nuevo rumbo de los acontecimientos en casa Mariano. Un hombre que está solo ante el peligro y al que algunos han visto vagar como alma en pena por los pasillos del Parlamento Nacional: Llamazares no sólo ha perdido su puesto como la alternativa caduca de la izquierda, sino que encima ahora teme que en las próximas elecciones su escaño se lo lleve el nuevo Partido Popular.

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

En resumen, la culpa de la crisis, desde su punto de vista, es de Rajoy

El autor dijo...

No exactamente. Puestos a repartir culpas, que no era lo que en este artículo pretendía, podríamos atribuirle a Rajoy la culpa del cambio de disfraz del Partido Popular.

Guillermo Vila dijo...

Muy bien en lo formal, claro, pero dudoso en el fondo, en mi humilde opinión. ¿Qué solución propones? No seré yo quien defienda a Mariano pero lo de sus principios de quita y pone es de Pepiño, ¿no? Además, esta crisis sirve para que los populachos soviéticos rsiduales saquen a relucir su insorpotable "se veía venir" Ante un problema del sistema, soluciones del sistema. Coincido, eso sí, en lo absurdo de ese giro anticapitalista de todos porque son ellos los que han chupado del bote todos estos años.

El autor dijo...

compañero... el 'se veía venir', que es ese 'por fin el sistema capitalista neoconservador ha caído', puede ser insoportable por recurrente, pero es cierto y no sólo lo he oído en los 'populachos soviéticos residuales' -quedan de esos en España?. Problema del sistema? sí, del sistema ultraliberal capitalista, por tanto soluciones de ese mismo sistema, no del dinero del Estado... acaso estás de acuerdo con que tu dinero y el de todos los contribuyentes vaya a manos de unos que se han forrado durante años? yo lo estoy en la medida en que si no lo hacemos así, al final el pato lo pagamos todos... otras soluciones? no sé, quizá obligar a las empresas privadas que han fomentado el ascenso y caída del sistema a refinanciarlo con el dinero de su bolsillo?... en cualquier caso, no pretendía criticar los remedios, sino ironizar sobre los cambios de disfraces de unos y otros, y ahí también he incluido al PSOE... los principios de quita y pon son tanto de unos, como de otros...