2 de diciembre de 2009

Regreso

De pronto me ha asaltado el dato la parte más recóndita del cerebelo: Pedro Ruíz batió un récord prestándose para ser entrevistado durante 12 horas. Nada de cortes publicitarios o para levantarse a mear. En vena. Supositorio de Pedro Ruiz.
Lo ideal hubiera sido que le dejaran entrevistarse a sí mismo -como le gustaría hacer a Sánchez Dragó- para comprobar hasta qué punto un ego puede gozar del onanismo en directo. Y, por supuesto, medir la audiencia. Que no se nos escape un filón televisivo.
Si yo pudiera entrevistarme a mí mismo, acabaría partiéndome la cara. O abrazándome ebrio y entre sollozos, quién sabe:
"Primera pregunta. ¿Dónde has estado todo este tiempo? No sabría decirte. Opción 1: Patada en la cara. Opción 2: Trago largo de whisky. Segunda pregunta. ¿Qué motivó tu ausencia?. No lo tengo claro, ni creo que lo tenga. Opción 1: Golpe en la nuez. Opción 2: Trago largo de whisky...".
Y así hasta el probable suicidio.
Bien pensado, podría montarse un sistema de envío de mensajes, de los de 'envía arrancar uñas o sollozo forzado al...'. Debería patentar el formato.
Ocurre que a veces uno se enreda en sí mismo y el hedor de su propio inmovilismo le impide arrancar. Sucede lo mismo, a veces, con las llamadas de teléfono. "Te llamo pasado mañana"; dos meses después todavía no lo has hecho. Y, claro, llegado a ese punto la vergüenza ajena te impide coger el teléfono y pierdes el tren. O un polvo, que es más jodido.
El miedo escénico al regreso es facilmente superable con una buena estrategia de marketing. Reaparecer envuelto en llamas o hacerlo el día del fin del mundo acompañado de los cuatro jinetes del apocalipsis ofreciendo bonos del Estado. La gente se suele quedar bocas con esas demostraciones.
Lo chungo es encontrar una musa a la que someter a la esclavitud sexual que requiere este ejercicio. Y luego reemplazarla, porque, ya se sabe, nada es eterno.
De momento, vamos bien, he empezado sin saber qué escribir y ahora siento que podría seguir varias horas. Pero no doce. Yo no soy Pedro. Su dios me salve.
Sirva esto de regreso. O de testimonio futuro de que la musa volvió a quitarse los grilletes.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial regreso.
Gracias por volver.

Alberto Pequeño Salgueiro dijo...

Bienvenido de nuevo. Te echábamos de menos.

El círculo cuadrado dijo...

"Nada verdaderamente humano deja de tener eco en el corazón del cristinao" Creo que coparto la misma religión téorica de Sánchez Dragó y Pedro Ruiz. Qué humano eres, gracias a Dios.

Alfredo L. Zamora dijo...

Muy buen comienzo, amigo!

Elena dijo...

Yo también me alegro de que hayas vuelto… Espero que tu periodo de reflexión, apatía, o simplemente silencio, te haya enriquecido. A veces es necesario salir de escena un tiempo, como tú dices, para reinventarse de nuevo aunque a la gente que nos rodea les cueste entenderlo.
Y sí, suele dar miedo regresar pero, ¿a qué no ha sido tan difícil?
Espero que sigas escribiendo de cosas pequeñas, de sentimientos grandes, que son tus textos que más me gustan.

MAITE dijo...

Bien hecho Miguel. Me gusta volver a leer tus reflexiones
Besos

Wesley Jackson dijo...

Bieeeeen...

Anónimo dijo...

Que bien volver a leerte!!
Bico

EsSa dijo...

Yo llego tarde a escribir comentario... Pero me alegro de que hayas regresado.

Un saludo!